Un poco de Historia

El territorio tabasqueño parece haber sido un corredor de tránsito de varias migraciones y por su posición geográfica fue la frontera comercial entre dos grandes mundos del México precolombino: mayas y aztecas.
Desde tiempos remotos, la abundancia de agua y de recursos naturales, han hecho de Tabasco una tierra propicia para los asentamientos humanos. Hacia el año 1500 a.C., floreció en estas tierras una de las más antiguas civilizaciones mesoamericanas, la Olmeca. Después, los Zoques, sus posibles descendientes quienes se asentaron a todo lo largo del Estado. Más tarde los mayas dominaron el territorio tabasqueño fundando innumerables ciudades. Testimonio de esto son los asentamientos que han quedado en Comalcalco, Pomoná y Reforma, de gran esplendor; y del pueblo azteca situado más al sur del país: Cupilco.
El encuentro de dos mundos se dio en Tabasco a raíz de la segunda expedición que enviaron los españoles a tierras continentales desde Cuba, la cual se adentró en el río Tabasco, que denominaron Grijalva, en honor a su capitán Juan de Grijalva, a su llegada en el año de 1518.
Ahí mismo, Hernán Cortés libró y ganó la primera gran batalla en este continente contra los indígenas, quienes como tributo le entregaron veinte esclavas, entre las que se encontraba Malintzin (La Malinche), quien fuera no sólo intérprete, amante y confidente de Cortés , sino su poderosa aliada para la conquista de la gran Tenochtitlán.
Durante los tres siglos de la colonia, Tabasco fue una alcaldía mayor, adscrita a la Capitanía General de Yucatán.
En 1821 terminó la somnolencia en que se encontraba Tabasco, cuando se proclamó la Independencia en el estado, convirtiéndose en 1824 en uno de los catorce estados libres y soberanos de la República Mexicana.
En 1826 la capital del estado toma el nombre de San Juan Bautista, Tabasco. En 1847 sufre y logra liberarse de la ocupación de los norteamericanos, después de 35 días de intervención.
Durante la presidencia de Benito Juárez, en 1861, Inglaterra, España y Francia invaden el país, llegando los franceses a Tabasco y siendo éstos derrotados por los tabasqueños al mando del Coronel Gregorio Méndez en la Batalla del Jahuactal, el 1º. De noviembre de 1863; más tarde, el 27 de febrero de 1864, abandonan la capital del estado, donde se habían atrincherado.
Durante los primeros años del régimen porfirista termina la inestabilidad política en Tabasco, pudiéndose llevar a cabo obras de interés, como el alumbrado público y la instalación de una línea telegráfica, así también se dio impulso a la educación.
Con el inicio de la revolución en 1910, en Tabasco se levantan en armas el Coronel Ignacio Gutiérrez, el Coronel Pedro Sánchez Magallanes y el Capitán Domingo Magaña.
El 3 de febrero de 1916 el gobernador del estado restituye a la capital su antiguo nombre: Villahermosa.
La conquista española logró una influencia cultural y religiosa de gran trascendencia para estos pueblos y propició sobre todo el mestizaje. La colonización no solo amalgamó costumbres y religiones, sino que dio lugar a una nueva forma de ser.
Los tabasqueños de hoy son herederos de esa mezcla de culturas que ha enriquecido sus raíces para construir día a día su presente con un inexorable afán de identidad.
Actualmente, Villahermosa, su capital, es una ciudad moderna y dinámica, sede de los poderes y centro de la vida política y económica del estado.

