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Vida y Costumbres

 

 

Danzas

 

Tabasco es al igual que la mayor parte de los estados mexicanos, producto de una mezcla de diversas civilizaciones prehispánicas y de la cultura española. Danzas, cantos, representaciones y cultos, son en cada población tabasqueña la muestra de la fusión de culturas totalmente distinto a sus orígenes que dieron lugar a una cultura nueva, presente en cada celebración.

 

 

Danza del pochó

 


Antigua ceremonia maya en la que intervienen tres personajes fundamentales es la Danza del Ponchó.


Las Pochoveras (portan falda floreada, blusa blanca y sombrero con flores) doncellas de las flores y sacerdotizas del dios Pochó, actúan primero a favor de los trigres y después como mediadoras entre los tigres y los cojóes y son encargadas de mantener el fuego.

 

 

Los Cojóes (hombres disfrazados con máscara de madera, capa de costal, faldilla de hojas de castaña, sonaja y polainas de sojol de hoja de plátano y sombrero adornado con palmita de jardín y flores) representan a los hombre con sus características positivas y negativas que combaten contra los tigres, enviados por el dios maligno llamado Pochó y Los Tigres o Balanes (hombres con el cuerpo embarrado de lodo amarillo y manchas negras y llevan en la espalda una piel de ocelote o jaguar) que bajan a la tierra para destruir a los hombres de pulpa de maíz.

 

Estos tres personajes se unen en una divertida danza en donde el único objetivo es vencer al dios Pochó.

 

La danza se inicia cuando tambores y pitos anuncian a las pochoveras, mujeres que se adornan con sombreros llenos de flores, las cuales son seguidas por los cojóes que son el alma de la fiesta y llegan haciendo un gran escándalo y forman un círculo que marchan en sentido contrario al de las pochoveras, cuando aparecen los tigres las pochoveras se retiran.

 

 

Los cojóes, en parejas, extienden cuerdas sobre el suelo y las mueven de arriba a abajo para que los tigres las esquiven. Los cojóes, entonces, ejecutan la cacería del tigre, que muere y resucita, la danza termina con unos tigres y cojóes muy amistosos que, posteriormente, se dedican a perseguir a los espectadores, proporcionando una fiesta general.

 

El Pochó se juega el 20 de enero y los domingos de median hasta el martes de carnaval, este último día, los danzantes “recogen sus pasos”, al desandar lo bailado con anterioridad.

 

 

Danza de los Blanquitos


Esta danza se dice que fue introducida en el estado desde el siglo pasado por un personaje venido de El Petén, Guatemala.


El baile representa la venganza simbólica de los esclavos negros, que eran obligados a trabajar sin descanso, en contra de sus amos blancos.

 

Por ello, algunos esclavos se embadurnaban el cuerpo con un lodo calizo, de ahí el nombre de “Blanquitos”, pintaban en su pecho y espalda una cruz para recordar al cristianismo de sus opresores, un alto cilindro de cartón adornado por tiras de papel de china de diversos colores en la cabeza y el cuerpo solo cubierto por un taparrabos y así disfrazados danzan dirigidos por el látigo de un capataz negro vestido a la europea con chistera y frac, al compás de la música interpretada por una flauta de carrizo, que acompaña el sonido de una concha de tortuga que se percute con un asta de venado o un pedazo de madera.

 

 

Danza del caballito

 


La danza del “El Caballito” representa el combate de los indígenas chontales contra los españoles en la batalla de Centla, surgiendo el asombro de los indios quienes pensaban que el jinete y el caballo, eran un mismo ser.

 

Se reproduce el valor del gran guerrero que luchó contra los invasores.

Intervienen tres personajes: el caballito, el guerrero indígena, ellos pelean con machetes hasta que resulta triunfante el caballito y la mujer indígena que anima a su defensor, se acompaña con flauta y tambor.

 

El Caballito se baila en Quintín Araúz, Centla el 4 de julio día de Nuestra Señora del Refugio y el 15 de agosto día de Nuestra Señora de la Asunción.

Y también se baila en Tamulté de las Sabanas, Centro el 4 de octubre día de San Francisco de Asís y el 24 de junio día de San Juan Bautista.



Danza Baila viejo

 


Esta danza es la más antigua utilizada como parte de las ceremonias religiosas en algunas comunidades chontales, como las fiestas en honor de los santos patronos del lugar.

 

En este baile participan dos danzantes y empieza a las 8 de la noche y se baila hasta el amanecer el día siguiente, acompañado de la música de tambor y flauta.
Con esta danza, se recuerda al “Gran Viejo” que apareció por tierras chontales y les enseño a sembrar y utilizar instrumentos para la agricultura.

 

Los danzantes bailan sones portando máscaras talladas en madera que representan dos ancianos con la cara surcada de arrugas y una peluca de paja de jolotzin, en la mano derecha un abanico de palma y a la izquierda una sonaja hecha de jícara.

 

El 24 de julio en Tucta, se baila el día del Señor Santiago Apóstol, el 25 de diciembre en Guaytalpa el día de la Santísima Natividad y el 14 de agosto en Tecoluta el día de Nuestra Señora de la Asunción.

 

 

Baile Gigante


Es de origen nahuatl, se inicia en el tiempo de la colonia cuando con el propósito de la evangelización, los religiosos aprovechaban las ceremonias y ritos de los indios para transformar el sentido de sus creencias paganas al cristianismo

La danza recrea el pasaje bíblico del viejo testamento de la lucha entre David y Goliat.

 

Participan en ella el Niño David y el Gigante Goliat, ataviados con máscaras de madera tallada y con cabellera de joloncin y el Señor Santiago que va dentro del caballito blanco, hecho de jahuacte y manta, la música es interpretada con tambores de cedros y cuero de venado y un pito de boquilla de cera llamada flauta

Esta danza actualmente es bailada el 25 de agosto, día en que el poblado de Tecoluta festeja a su santo patrono.

 


Ritual de la Pesca de la sardina

 


Una de las tradiciones más antiguas es la que se realiza en Tapijulapa, en la grutas de Villa Luz, conocida como “El Ritual de la Pesca de la Sardina Ciega”, fiesta de origen prehispánico que forma parte del culto de los habitantes a diversas deidades de la naturaleza (lluvia, agua, tierra y luna), a quienes piden un año de buen augurio en todos los aspectos de su vida.

 

La ceremonia se inicia con la música de los tradicionales tamborileros, que con tambores y pitos de carrizo acompañan el baile en círculo; los danzantes llevan un canasto con flores y una vela, además el barbasco (nombre de algunas plantas que por su efectos narcóticos sirven para adormecer a los peces), envuelto en hoja de plátano, que utilizan para pescar.

 

El primero que danza en el ritual es el más viejo, o sea, el patriarca, los demás sólo observan y después se integran bailando en círculo, concluida la danza, el anciano leva el canasto con flores, la vela y un sahumerio y pide a la divina que le dé permiso para pescar.

 

Después de decir la plegaria todos se dirigen a la cueva y entran hasta donde la oscuridad lo permiten, en este momento encienden las velas y se escucha el murmullo de las voces de quienes muelen y preparan el barbaso para arrojarlo al agua, esto provoca que los peces se narcoticen y salgan a las orillas, entonces sacan sus canastos y los llenan con las sardinas ciegas, después todos festejan la pesca y regresan a sus casas.

 

La fecha en la que se lleva a cabo varía entre abril y mayo, pero siempre se realizan en domingo y antes de Semana Santa.